Cada reliquia DECEM se guarda en el interior de la Capsa, un estuche ritual de piel elaborado a mano y adornado con un detalle de latón.
No es un simple recipiente, sino una parte esencial de la experiencia: es el sello que separa la espera de la revelación, el gesto que transforma un objeto en reliquia.
Incluida en el precio, la Capsa acompaña a cada creación, lista para custodiarla y protegerla antes de que llegue a manos de su Custodio.
Cada anillo DECEM es más que una simple joya: es una Reliquia, un fragmento de memoria forjado en plata, oro y fuego.
Llevarlo significa custodiar una historia, grabar sobre la piel un símbolo de fuerza, de umbral y de presencia.
Cada creación se realiza íntegramente a mano, con detalles hiperrealistas que unen técnicas antiguas y escultura contemporánea.
El tiempo de espera no es una barrera, sino parte del rito: la lentitud custodia el valor.
Esto no es una marca. Es un Templo.
Y cada anillo es un sello eterno.